Si está bien, si es tan fácil
No puedo dejarla, es de las pocas cosas que encontré en mi vida que no me falla, me da lo que promete, lo que yo espero que me dé… Es lo que decía Cecilia Roth en Martin (h) acerca de la cocacína. Supongo que es también lo que pienso yo del whisky y, por extensión, de la barra del bar y, por elevación, de la noche de los sábados. No sé si es un exceso de practicidad o una táctica para el día a día: mantener a cero la espectativa. Me gusta la cutrez de mis bares habituales, la sordera de mis camareros favoritos, el ángulo al final de la barra donde me voy erosionando el codo de charlar y de pedir otra, y otra, y otra mientras devoro las gominolas del cuenquito de cristal. Me gusta esa especie de calma segura que encuentro en medio del caos nocturno. Sumergirme poco a poco en algún debate absurdo, de encefalograma plano, acerca de por qué los alemanes son tan perros jugando al fútbol o si Starbuck es un cylon. Por eso me descuadra tanto y me impresiona sobremanera verte aparecer, a veces, aleatoriamente, cuando no lo espero, y que me sonrías y me abraces y me invites a otra y me digas que el martes te acordaste de mi al leer una frase de Victor Hugo y me prometas que me llevarás a Aspen. El cielo suave y húmedo de la semana, me subo a tu nube y abandono mis previsiones, dejo que hagas con la noche tus mejores trucos de magia. Lo fascinante es que me gusta que no tengas pauta, que desmontes por sorpresa mis costumbres. Por eso en cierta forma me desilusiona este novedoso empeño tuyo por querer introducir constantes en nuestra ecuación, ¿a qué viene cambiar lo que funciona? ¿cuánto más crees que podrá crecer? ¿buscas el límite elástico? Pues lo vas a romper.

Abril 13, 2008 a las 9:09 pm
Wow… no quisiera estar en sus zapatos y leer esto…
Y pensar que yo me creía una jodidita ajajaja!
Igual sabe, que es mejor eso a encontrarte con fantasmas los sabados (esos no tienen nada de magicos!), aún cuando te empeñes y cambies de sitio 3 veces… no poder escapar es peor corazon!
Que arranques bien la semana.
Besos
Abril 13, 2008 a las 10:42 pm
Para que una ecuación tome color, de nada sirve sumar constantes. Añadirle incógnitas, sin embargo, la dota de grados de libertad. Eso sí, no esperes encontrar una solución única.
Abril 14, 2008 a las 12:29 am
Una ecuación con muchas incognitas… un texto con muchos matices, me ha encantado tu ecuación literaria Chucho.
(Y eso que soy de letras)
Abril 14, 2008 a las 2:46 am
Parece imposible que te enamores…..
Te volví a perder, pero esta vez, te busqué.
Abril 14, 2008 a las 6:53 pm
Y porqué preocuparte tanto de los cambios? Yo creo que es más lo que tú los piensas que lo que realmente pueden llegar a producir.
Besotes.
Abril 15, 2008 a las 10:13 am
A lo mejor tú no necesitas cambios, pero la otra persona sí, y por eso los introduce.
Abril 15, 2008 a las 10:44 am
MSC: No sé qué decirte, no creo en los fantasmas así que lo peor que puede pasarme es encontrar quién y no encontrar cómo, o encontrarlo demasiado…
LA CÓNICA: El equilibrio entre constantes e incógnitas es imposible, y más cuando cada poco te cambian la ecuación. ¡Una solución quiero!
PEJOOE: Matices, matices, es lo que da sabor. Yo también soy de letras, por eso sabemos tan bien lo que pesan los números y su puñetera exactitud.
ARENA: Imposible es demasiado absoluto, ¡protesto! Lo increíble es que sigas teniendo curiosidad
BASILEIA: El problema es cuando se confunde evolucionar de forma natural con cambios metidos con calzador, lo primero no me preocupa…
ELENA: Bueno, puede ser, lo que no puede ser es que si actúas de forma unilateral luego te quejes si las decisiones egoístas se vuelven en tu contra……
Abril 15, 2008 a las 1:51 pm
Acerca de la solución:
· Si las constantes están puestas adrede, a veces no hay solución posible. Es necesario introducir nuevas constantes para simplificar el problema
· Por muchas incógnitas que haya, si consigues deshacerte de las constantes, siempre hay una solución segura: todas las incógnitas a cero. En álgebra esto es una solución trivial. En la vida real, es volver a empezar, supongo.
·Si la ecuación cambia cada poco, debe ser una ecuación diferencial. Existe, en ciertas condiciones, un teorema que asegura la existencia y la unicidad de la solución. Lo que no asegura es que haya manera de encontrarla.
Abril 15, 2008 a las 7:03 pm
LA CÓNICA: Lo siento..
Abril 15, 2008 a las 9:29 pm
Yo sí que lo siento
Abril 19, 2008 a las 11:57 pm
Me ha encantado lo del limite elastico. Deberia saber q eres animal de costumbres, a veces nos empeñamos en llegar los ultimos y pretender ser los primeros, egocentrismo puro.
Anyway, enjoy de moment, hasta q rompa la goma, uy no!!!, ya me entiendes.
mua