A las pruebas
Quizás no tan regular como me gustaría, pero llevo cierta contabilidad orientativa, y lo bueno de forzar la constancia es que para demostrar(te) que llevas razón ante una duda no tienes que ampararte en palabras huecas ni retales de la memoria sino directamente dirigirte a documentos tangibles, a pruebas.
Ramón lleva días recordándome a cada momento los años que hace que nos conocemos y todo ese discurso de la camaradería añeja como si apelara a algo superior que moralmente me obligara, supongo que es algún tipo de palo de ciego para ver si ablanda mis defensas y le cedo mi hombro para que me lo cubra de mocos.
Hoy al llegar a casa he dedicado un rato a comprobar que la última conversación que puede llamarse seria que tuvimos data del 25 de septiembre de 2003, hace más de cuatro años, incluso ha prescrito. Sería mejor que no malgastara sus fuerzas buscando asilo donde sólo va a encontrar cerrojos.
Hay quien dice que nos estamos comportando como chiquillos, eso no lo sé, pero en cualquier caso él empezó primero.

Marzo 12, 2008 a las 2:21 am
Guardas una contabilidad de las conversaciones últimas serias mantenidas con un amigo para echar cuentas cinco años después… Miedo me das.
Marzo 12, 2008 a las 12:01 pm
“Hay quien dice que nos estamos comportando como chiquillos, eso no lo sé, pero en cualquier caso él empezó primero”
Sí, sí, una afirmación de lo más adulta, sólo te falta decir: ¡y mi padre es policía!
Un abrazo
Marzo 12, 2008 a las 1:43 pm
Te estás quedando sin batería…….
Marzo 13, 2008 a las 12:42 am
LA CÓNICA: Los que tenemos mala memoria necesitamos ayuda para recordar, en el colegio hacía chuletas y aunque los medios se han sofisticado un poco en esencia sigue siendo lo mismo…
GOLIARDO: Por aquí lo más cercano a “adulto” que hay es algún “adulterio”..
ARENA: Además de ser cierto lo es en varios sentidos.