No me tomaba en serio

Dejé lo que estaba bebiendo que sería martini o en general cualquier otra porquería en la tarima a su lado para que vigilara la copa y caminé resueltamente o eso pretendía hacia el fondo buscando los servicios y más o menos bajé por la estrecha escalera apoyando una mano en cada pared para no perder la vertical por encima de unos escalones inestables, así me esperaban al final dos cuartuchos y mientras me vaciaba en el que juzgué menos insalubre vi claramente moverse nerviosamente las losetas donde tenía apoyada la cabeza, al darme abrochando botones la vuelta sintiendo que había perdido peso y temperatura me encontré con cien inscripciones escritas o grabadas con bolis mecheros llaves qué se yo en la puerta, sin pensarlo dos veces eché mano al bolsillo derecho o al izquierdo y conseguí sacar contra pronóstico las llaves de casa brillando como Dardo en aquella oscuridad verdosa, hundí el metal en la madera y fui deslizando durante al menos dos días o eso pareció la llave del portal en trazos irregulares llevándome algún resto de barniz o pintura que resistiera en medio de aquel caótico lienzo de tequieros, indiosno y peseatales, cuando regresé a las escaleras presentí por el mareante balanceo que no era bar sino barco donde estábamos y una tormenta me esperaba en cubierta, apoyé la mano en el doble mostrador sonriendo a la camarera y me hice llegar de nuevo a donde me esperaba comprendiendo al sentarme y abrir la boca que en vez de reunir agallas para soltar las trascendentales palabras que quemaban como ascuas en la lengua me las había dejado abajo garabateadas en la puerta, mientras recuperaba la compostura me preguntó si nos cambiábamos de sitio y me pilló tan de sorpresa ensimismado con lo mío que encogí los hombros por defecto y vi a cámara lenta cómo se levantaba para ir diciendo a todos los invitados que la juerga continuaba en no sé dónde que era otro garito de la misma o peor factura donde lo que quedaba de madrugada naufragó en un sálvese quien pueda de esos en que acabas contándole a un taxista la mayor de tus penas.

No fue este fin de semana, sino el 28 de mayo de 1994, ella celebraba su cumpleaños, no tenía que haber sido un viernes cualquiera. Ahora paso por delante de aquel local cada mañana camino de la oficina y sobre todo en lunes sin esperanza como éste me da por preguntarme si continuarán allí, en la cara interior de la puerta del servicio, medio borrosas aquellas letrajas, si en algún recodo del camino habrá esperando otra oportunidad.

 

 

Es curioso el triángulo perfecto que forman Santa Engracia, Sagasta y Luchana, cuando gúgelmaps sea un poco más perfecto igual puedo mirar el interior del bar desde casa.

10 comentarios para “No me tomaba en serio”

  1. Ararat Dice:

    Esa zona tiene muy mala cimentación, no es la primera vez que el suelo se balancea, yo he sido testigo de ello varias veces, lo curiosos es que siempre ocurre de noche.

    Me sorprende que te acuerdes de todo ello, no sólo por la distancia en el tiempo.

  2. Basileia Dice:

    Que pena escribirlo y no decirlo.
    Una sola vez me han escrito un mensaje a mí en un baño, todavía lo sigo viendo de vez en cuando al dejarme caer por aquel local.

    Besotes.

  3. la que no encuentra su sitio Dice:

    Muy mal… las cosas hay que decirlas.

    Por miedo a meter la pata o al ridículo, muchas veces dejamos pasar oportunidades, situaciones… y al cabo del tiempo, sale la conversación, y te quedas con cara de tont@ al darte cuenta de lo diferente que habría sido todo si no te hubieras callado en ese momento.

    ¡Si es que no aprendemos nunca! :P

  4. Marcos Dice:

    Como borrachuzo en potencia, puedo acercarme a contemplar la situación (clásica, por otro lado) del quiero y no puedo, con el agravante del alcohol en vena. Yo también me he sentido acobardado en esas ocasiones y muchas veces acababa vaciando la vejiga mientras lamentaba mi cobardía. No hay que tomarlo siempre como algo negativo, te puedes salvar de ciertos marrones cerrando una boca bañada en whisky.

    Se supone que el alcohol es un importante inhibidor, y sin embargo en ocasiones produce el efecto contrario y te mete en un pozo de amargura lacrimosa… Maldita sea, me vienen a la cabeza demasiadas, demasiadas escenas similares…

  5. Chucho Dice:

    ARARAT: ah, bien bien, si es por la cimentación, bien :) Tengo toda aquella época bastante bien documentada en diarios, si tuviera que fiarme de mi memoria iba apañado…

    BASILEIA: cobarde que era/es uno, sí que es una pena. Con todo el tiempo que ha pasado supongo que se habrán borrado y aunque no fuera así no me atrevo a comprobarlo…

    LA QUE NO ENCUENTRA…: no, no aprendemos nunca, por lo menos en mi caso es algo recurrente, prefiero el silencio al ridículo y luego me tiro de los pelos.

    MARCOS: sí que es un clásico, jaja, supongo que todos los fans del agua de fuego tenemos episodios similares. Sin embargo en honor a la verdad he de decir que a la siguiente semana, sobrios y a la luz del día, tuvimos por fin una conversación.

  6. Marcos Dice:

    Lo realmente guay del asunto sería que con aquella llave escribieras una buena parrafada en la puerta, y que desde entonces decenas de personas que la hubieran leído la hayan usado con éxito para soltársela a una chica… ¿Te imaginas? Dios… necesito un trago.

    Deberíamos amotinarnos para que desvelaras la conversación con la chica en un post, pero somos gente decente… Creo…

  7. Arena Dice:

    No he sabido de ti en muchos meses, esperaba encontrar tus historias de amores de barra y viajes que tanto me gustan, y así de pronto, me he visto con mis 25 añitos en bares idénticos leyendo mensajes inteligibles en cualquier baño semi oscuro.
    Besos.

  8. Chucho Dice:

    MARCOS: no me lo imagino, jajaja, pero te invito al trago ése a ver si lo consigo! Deja los motines para una causa mejor que ésta no merece la pena: fue una cosa de lo más tópica.

    ARENA: qué grata visitaaa! ¿Amores de barra y viajes, quizás debería titular así el blog? Humm. Desgraciadamente creo que tengo más barras que viajes en perspectiva. Un beso!

  9. la cónica Dice:

    Las barras suelen ser más baratas que los viajes. El amor, en cualquier caso, siempre se paga caro. A mí siempre me pasa factura. Y que me siga pasando, vamos. Nunca he sabido decir todas las palabras. Hablo de más, hablo de menos. Algunas telarañas se rompen al hablar. Me gustan las palabras quemadas en la puerta.

    Besos.

  10. Chucho Dice:

    LA CÓNICA: tan caro fue que aún lo sigo pagando!

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