La indecisión como rutina

Octubre 31, 2007

Entro al estanco ya con la duda bajo el brazo: ¿smoking del negro o del plateado? Llevo demasiados días recorriendo sucursales para abrir una triste cuenta corriente descartándolas porque no me convence la catadura de los que me atienden. Al llegar al primer bar de la noche no sé si empezar por una cerveza o por un cubata. Unas veces compro easy on y otras adapta para no decantarme definitivamente. La chaqueta ¿con tres botones o con dos? ¿y en la manga tres o cuatro? ¿Qué diferencia sustancial hay entre el gel dermosensitivo y el dermopurificante? Al abrir la carta del Vip’s siempre encuentro la misma encrucijada: ¿ensaladacésar o vipsclub?. Casi pospongo la compra del coche para no tener que escoger entre rojo brillante o azul eléctrico. Compro colacao y nesquick y los voy alternando para no tener que inclinarme por uno. Pongo en la raqueta la tensión que viene recomendada por no elegir si subir o bajarla. No sé cuál me gusta más, toxicosmos o la copa de europa. Frente a las vitrinas del sunplanet no sé qué montura me gusta ¿negra o plateada? Miro ofertas para el próximo viaje ¿Berlin o Amsterdam? El peluquero me acerca la maquinilla al cogote ¿al 2 o al 3? El granizado en sobremesa de calor ¿de limón o de café? El reloj por la mañana ¿en la muñeca izquierda o en la derecha? La mermelada los fines de semana ¿de melocotón o de frambuesa? En el metro para ir al trabajo ¿cojo la línea 1 o la 10? La declaración anual de la renta ¿al límite o a la torera? Morpheo me ofrece pirulas ¿cojo la azul o la roja? Y la mejor: ¿lo vuelvo a intentar o lo mando todo a la mierda?

 

 

pero sé que si me das
un poco de tu cariño
lo demás no va a importar